Sammy Marrero al estudio, prepara nuevo tema

El próximo viernes 5 se conmemorará el primer aniversario del fallecimiento de Raphy Leavitt y la pregunta obligada es si contempla asistir a la misa que se le celebrará a las 7:00 p.m. en la Iglesia San Agustín de Puerta de Tierra.

Sammy Marrero, con su franqueza, dijo que aun no sabe si asistirá a la ceremonia del aniversario. “Espero la invitación formal. Aunque digan lo contrario, lo recordaré siempre. Mi arte, él lo perfeccionó al brindarme la oportunidad de cantar con su orquesta. Este año ha sido difícil, pero he contado con la ayuda de Dios y la de Edgard Nevárez, que es mi director”.

Su maestro y mentor siempre lo acompañará porque le agradece su formación como sonero y trovador. A través de un año los sueños con su inolvidable director han sido frecuentes. “He soñado más con Raphy, que con Luisio [en alusión al trompetista fallecido en el accidente de tránsito en que Raphy se fracturó la cadera]. Cuando regreso de un ensayo, que intento dormir y me tomo las pastillas que me tengo que tomar, me pongo a pensar. Y salgo soñando en las veces que me llamaba que había que hacer bien el trabajo. En los sueños le digo que sí. Siempre aspiraba a la excelencia y a la perfección. Nadie pudo conocer a Rafael Ángel Leavitt Rey como yo”.

Sammy, de 74 años, ya tiene su orquesta, que dirige el trompetista Edgard Nevárez. Ahora se promueve como el Trovador de la Salsa y en una o dos semanas debe estrenar su nueva grabación, una composición de René Romero Reyes, arreglada por el pianista Ángel Torres ‘Pajai’.
“Regreso a rendirle honor con mi música. Creo en mis adentros que en ningún momento le falté el respeto. Le hago honor a su música; le hago honor a sus composiciones. Mi recuerdo y mi forma de recordar a Raphy no me la quitará nadie”.

La intuición, la buena vibra, la corazonada y el sentimiento de Sammy revelan que, en la esquina celeste, Raphy Leavitt debe estar contento porque Sammy sigue cantando, como su ruiseñor querido.
“Es que yo soy el jíbaro que lo mantuvo vigente después del accidente en que perdió la vida Luisito. Esos recuerdos son imborrables. Quizás no quieren que cante sus canciones, pero lo seguiré haciendo porque son del pueblo. Salieron de su puño y letra para pertenecer al pueblo de Puerto Rico”.

De esa manera, al interpretar “Payaso”, “Mi barrio”, “Soldado”, “La cuna blanca” y “Jíbaro soy”, entre muchas más, Sammy Marrero siente que honra la memoria de Raphy.

Curiosamente, casi la totalidad de los músicos de La Selecta son parte de Sammy Marrero y su Orquesta, organización que lideran Edgard Nevárez y Armando López Haddock. Los músicos, en honor a la verdad, necesitaban taller; necesitaban trabajar.

“Tenemos un saxofón barítono y la armonización que Edgard y Ángel ‘Pajai’ están haciendo es diferente. No es el sonido de La Selecta. Me siento muy cómodo con lo que estoy haciendo. Confío en el trabajo de Edgard, que ha buscado temas convenientes para mi voz y estilo”.

Desde que organizaron la banda se le han acercado decenas de compositores a presentarle sus canciones, algunos inspirados por el legado de Raphy Leavitt.

“Los refiero a todos al señor Edgard Nevárez. La canción que acabo de grabar es en honor a Raphy por su muerte. Nadie que no conoció a Raphy puede hablar de él”, sostuvo Sammy, quien cantó con La Selecta alrededor de 44 años.

“El recuerdo de Raphy debe permanecer en el corazón del pueblo por siempre. Fue una de las mejores plumas y escritores de Puerto Rico”, concluyó.

Por Jaime Torres

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