“De aquí Vengo Yo”: Andy Montañez, el Niño de Trastalleres

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Un artista como Andy Montañez puede recibir los más importantes reconocimientos, cantar en el mundo entero, pero no hay mayor satisfacción que el cariño y el respeto de su gente de Trastalleres. Ese sector de Santurce donde aún reside su madre, Celina, alguno que otro hermano biológico, y muchos otros que se criaron con él, amamantados por la matriarca de la familia que al tiempo de alimentar a sus 18 hijos (10 mujeres y 8 varones) todavía le quedaba leche en los pechos para los recién nacidos de los vecinos.

El llamado “Niño de Trastalleres” es venerado en su comunidad. Sentimiento demostrado a través de las  diferentes expresiones de arte que llevan su semblante, como el mural que está a la entrada del Callejón de Montañez, donde se crio el salsero, y el mural en el bar El Galeón de Santa Ana del mismo sector donde canta su hermano Rey Montañez los domingos.

Andy es el hermano mayor y el consentido de doña Celina, una mujer fuerte que ha perdido varios hijos, que no aparenta tener los 95 años que le adornan, nos abrió las puertas de su hogar repleto de retratos de su prole, sus nietos, biznietos,  tataranietos, de su esposo fallecido Andrés Montañez, y de los abuelos del bolerista, Alejandrina y don Tomás Montañez.

“Ea rayo ese canto de madre que tengo”, saludo el artista a su progenitora pidiéndole la bendición y plantándole un beso.

“Ella es nuestro amor, esta es nuestra casa, aquí nos criamos mis hermanos y yo. Tenemos a mi mamá con salud gracias a Dios. En las navidades no cabemos en la casa por lo que se convierte en una fiesta de calle a la que vienen los hijos, las parejas, nietos, biznietos, los panas y los vecinos a celebrar”, dijo la voz de “Puerto Rico Patria mía”.

Celina contó que su hijo ha sido siempre un nene bueno. “Y como nos ven ahora, de la mano, yo lo llevaba al programa de Quiñones Vidal (Tribuna del Arte) al de ‘Don Cholito’, al de Ruth Fernández, desde que tenía 8 años”.

“Tengo una familia preciosa y vivo dándole gracias a Dios que todavía me disfrutan y son muy unidos. Somos una familia bien querida en el barrio y el que quiere a mis hijos me quiere a mí”, subrayó la señora.

A unas calles de donde vive Celina está la casa en ruinas donde vivió Andy de reciénnacido. A su paso las vecinas en los balcones que lo conocen desde chiquito hacían cuentos del artista.

“A ese nene yo lo vi nacer. Cuando era chiquito decía ‘yo voy a ser cantante’ y cogía una lata de galleta y se ponía a tocar”, recordó Aurora Cruz.

“Aquí mi madre parió los tres primeros hijos y después nos mudamos a la casa del callejón. Aquí vivía ‘Bata Bata, un señor que vendía batas, este es el poste donde jugaba pelota”, compartió Montañez.

Jura que es una obra de arte

También nos dio una recorrido por las escuelas donde estudió en el barrio. “Estudié en la escuela Labra de Santurce que ahora es el Museo Contemporáneo, pero nací en el Hospital Municipal de San Juan que ahora es el Museo de Arte de Puerto Rico. Por eso yo soy una obra de arte”.

Y no está muy lejos de la verdad.

Su imagen está plasmada en la pintura  que se exhibe en la fachada del bar Watusi, frente al Garage Cerra donde por décadas se puede apreciar una colección del que fuera artista de Fania All Stars en una de las paredes. Comercios ubicados en la Calle Ernesto Cerrá que cruza con la Calle Elisa Cerra donde otro mural ocupa una pared completa con las figuras de Andy y otros grandes de la salsa como Tite Curet Alonso, Giovani Hidalgo e Ismael Rivera.

En la esquina del Watusi Sentado en la barra del bar en que las carátulas de ídolos de la salsa son parte de la decoración y la nostalgia, Andy toma un sorbo de alcohol escuchando a Héctor Lavoe en la vellonera.

“Esta es una esquinita en Trastalleres donde todos los amigos se ponen a gozar en un compartir”, señaló.

La carátula de un disco de Pellín Rodríguez que tenía en frente lo llevó al pasado cuando cantaba con el bolerista en el Gran Combo y entonó el éxito de su amigo fallecido, “Amor por ti”.

Con su vaso en la mano y relajado disfrutando de su ambiente Andy comentó que estaba feliz que la gente conozca su historia “mi barrio, mis amigos, mis vecinos y a mi viejita que tiene 95 años, porque señores de aquí vengo yo”.

 

Patricia Vargas Casiano

 

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